Se confirmó que la presencia de Matías Almeyda es vital para este River, flaco de presión y ahora también en defensa. Sin el Pelado en cancha, luego de la complicada lesión sufrida ante Quilmes, el Millonario no volvió a ganar y sumó muchas complicaciones en el mediocampo.
Se respiraba en el aire que aquel mal movimiento en el Monumental, en el segundo tiempo contra Quilmes, iba a traer dolores de cabeza. Por eso, no llamó la atención la luz de alarma que se encendió en todos los hinchas y, en silencio, en el alma del plantel de River.
Matías Almeyda se iba a perder varios partidos y River perdía a su mejor jugador, al espejo de los juveniles, al referente, al capitán y a su alma. Porque Almeyda, con sus años a cuestas, fue por lejos lo mejor de este equipo en el Apertura y su ausencia no iba a ser fácil de suplir.
Y no lo fue. Angel Cappa no pudo encontrarle reemplazo y, la verdad, es que no lo hay. Walter Acevedo y Josepmir Ballón no hacen medio Almeyda, por más del esfuerzo y el compromiso máximo que tengan con el equipo. El Pelado es otra cosa, por presencia, por quite y distribución y voz de mando.
Sin él en cancha, ni siquiera se le pudo ganar a Quilmes (estaba 1-0 cuando él se fue) y vinieron empates y más empates. Es cierto, contra Gimnasia La Plata y Godoy Cruz se pudo haber ganado tranquilamente, pero si River no lo hizo -además de errores propios y arbitrales- fue porque sufrió en defensa y en el mediocampo.
Se espera que Almeyda vuelva una fecha antes de recibir a Boca, pero él no se puso plazos y está trabajando a más no poder para estar presente en el Superclásico. Entonces, no quedará más que extrañarlo y esperar que regrese lo antes posible.
Fuente: riverplate.com
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20/10/10
26/11/09
A Almeyda le molesta el hombro pero no quiere faltar al partido con Estudiantes
Esas imágenes finales ante Godoy Cruz en Mendoza ratificaron su compromiso. Ese hombro izquierdo dolorido y casi inmóvil con el que terminó el partido (a lo Tata Brown en México 86) y el jeringazo del doctor Seveso para calmar el dolor mostraron que va a costar sacar a Matías Almeyda de la cancha. Y ayer, de alguna manera quedó comprobado.
Durante toda la mañana de ayer, el Pelado hizo kinesiología y antes de irse, ya bañado y cambiado, salio del vestuario en jean y camisa para participar de una charla de Astrada con los jugadores. El Jefe apuntó al futuro inmediato, a no bajar los brazos en las cuatro fechas que quedan, en seguir buscando levantar de una buena vez el sábado mismo ante Estudiantes, partido que Almeyda no quiere perderse.
Y eso que el hombro todavía le molesta y ayer a la tardecita fue a hacerse una serie de estudios. Pero... "Le tienen que pegar un tiro para que no juegue. No se pierde un partido por nada del mundo", le contó a Olé un allegado al jugador sobre el pensamiento de este hombre que disfruta cada momento en su vuelta al fútbol más allá de las dificultades.
Esta situación ubica a Almeyda como un verdadero líder, actúa en consecuencia y marca el camino para los demás: no caerse ni siquiera en los peores momentos. Por eso cada día que pasa es más escuchado en el vestuario y esos más chicos que no lo habían visto jugar (hasta lo felicitaron tras verlo en Youtube) hoy comprueban que no de casualidad jugó en Europa y la Selección.
Es cierto que sufrió un quiebre emocional tras su retiro, pero trabajó y trabaja sobre eso y entonces es capaz de transformarse en una de las insólitas revelaciónes del año. Almeyda resiste y, más que nunca, pone el hombro.
Fuente: Diario Olé
Durante toda la mañana de ayer, el Pelado hizo kinesiología y antes de irse, ya bañado y cambiado, salio del vestuario en jean y camisa para participar de una charla de Astrada con los jugadores. El Jefe apuntó al futuro inmediato, a no bajar los brazos en las cuatro fechas que quedan, en seguir buscando levantar de una buena vez el sábado mismo ante Estudiantes, partido que Almeyda no quiere perderse.
Y eso que el hombro todavía le molesta y ayer a la tardecita fue a hacerse una serie de estudios. Pero... "Le tienen que pegar un tiro para que no juegue. No se pierde un partido por nada del mundo", le contó a Olé un allegado al jugador sobre el pensamiento de este hombre que disfruta cada momento en su vuelta al fútbol más allá de las dificultades.
Esta situación ubica a Almeyda como un verdadero líder, actúa en consecuencia y marca el camino para los demás: no caerse ni siquiera en los peores momentos. Por eso cada día que pasa es más escuchado en el vestuario y esos más chicos que no lo habían visto jugar (hasta lo felicitaron tras verlo en Youtube) hoy comprueban que no de casualidad jugó en Europa y la Selección.
Es cierto que sufrió un quiebre emocional tras su retiro, pero trabajó y trabaja sobre eso y entonces es capaz de transformarse en una de las insólitas revelaciónes del año. Almeyda resiste y, más que nunca, pone el hombro.
Fuente: Diario Olé
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